sábado, 4 de febrero de 2012

EL ÁGUILA Y LA TORMENTA


¿Sabías que un águila sabe cuando una tormenta se acerca mucho antes de que empiece? 
El águila volará a un sitio alto para esperar los vientos que vendrán. Cuando llega la tormenta, Extiende sus alas para que el viento las agarre y le lleve por encima de la tormenta. Mientras que la tormenta esté destrozando abajo, el águila vuela por encima de ella. 
El águila no se escapa de la tormenta. Simplemente usa la tormenta para levantarse más alto. Se levanta por los vientos que trae la tormenta.
Cuando las tormentas de vida nos vienen - Y todos nosotros vamos a pasar por ello, Podemos levantarnos por encima poniendo nuestras mentes y nuestra fe en Dios.
Las tormentas no tienen que pasar sobre nosotros. Podemos dejar que el poder de Dios nos levante por encima de ellas. Dios nos permite ir con el viento de la tormenta que trae enfermedad, tragedia, y demás cosas en nuestras vidas. Podemos volar sobre la tormenta.
Recuerda, no son los pesos de la vida que nos lleva hacia abajo, sino el cómo los manejamos.
Isaías 40:31 - "pero los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.




viernes, 3 de febrero de 2012


  • ¿Alguna vez se te rompió el corazón? ¿Cuál fue la causa? ¿Crueldad, fracaso, infidelidad, pérdida? Quizá te escurriste en la oscuridad para llorar.
    Es bueno llorar. «Las lágrimas son la única cura para el llanto», dijo el predicador escocés George MacDonald. Llorar un poco le hace bien a la persona.
    Jesús lloró ante la tumba de Su amigo Lázaro (Juan 11:35), y también llora con nosotros . ... Nuestras lágrimas captan la compasión y el interés de nuestro Señor. Él está al tanto de nuestras noches de angustia e insomnio. Su corazón se duele cuando sufrimos. Él es el «Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones» (2 Corintios 1:3-4). Además, utiliza a Su pueblo para que se consuele mutuamente.
    No obstante, las lágrimas y nuestra necesidad de consuelo vuelven con demasiada frecuencia en esta vida. El consuelo presente no es la respuesta final. Hay un día futuro cuando ya no habrá muerte, ni tristeza ni llanto, porque todas estas cosas «pasaron» (Apocalipsis 21:4). Allí, en el cielo, Dios enjugará toda lágrima. Nuestro Señor nos ama tanto y Su amor es tan profundo y personal, que Él mismo será quien seque las lágrimas de nuestros ojos.

    Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Mateo 5:4

    Tomado del Libro Nuestro Pan Diario